jueves, 5 de noviembre de 2009

MÓDULO 3

Muchas veces nos quejamos de que los alumnos, cuando le pedimos un trabajo práctico, no piensan y sólo se remiten a “copiar y pegar” textos que encuentran en Internet sin siquiera leerlos.
Sabemos que copiar y pegar con el tiempo disminuye los procesos psicológicos superiores que tienen que ver con la manifestación del lenguaje oral y escrito inhibiendo la creatividad, la imaginación y la capacidad para establecer relaciones.
Debemos aclarar que las citas (especificando los datos bibliográficos) no deben ser descartadas ya que muchas veces hay palabras exactas que son necesarias y adecuadas en determinados momentos y es en ese lugar preciso en que deben ser utilizadas.
Pero alguna vez ¿nos pusimos a pensar en qué hacemos nosotros como docentes para evitar este “karma”? Y quiero hacer un breve paréntesis aquí para aclarar por qué lo llamo de esta manera. El copiar se trae “de vidas pasadas” no es nada nuevo. No es producto de las nuevas tecnologías como muchos creen; antes se copiaba de un compañero, de un libro, de un machete, de una fotocopia; ahora se copia de Internet. En realidad lo que cambió es la fuente y los medios y no el hecho de copiar.
Volviendo al punto anterior, ¿Los docentes hacen propuestas para que el alumno pueda reflexionar, criticar, elegir, opinar y tener menos posibilidades de transcribir un texto? Debemos fomentar los procesos cognitivos mediante estrategias innovadoras y no quedarnos en la comodidad de solicitar trabajos prácticos para evaluar. La evaluación también forma parte del proceso de enseñanza-aprendizaje y muchas veces los trabajos que se solicitan para evaluar consisten en un mero cuestionario donde el alumno queda sujeto a copiar.
También se enseña con el ejemplo, llevando a los alumnos libros de donde se extraen los textos, mostrándoles las fuentes; o si llevan fotocopias que esté fotocopiada la tapa y las demás hojas donde se encuentren los datos bibliográficos.
Estos desafíos que presentan el uso de las NTIC’S en los ámbitos escolares deben ser objeto de revisión de las prácticas docentes del enseñar y aprender. Hay que buscar consensos, objetivos compartidos, acuerdos inter e intrainstitucionales, evaluaciones certeras, diseños de proyectos para no caer en el “copy-paste”.
Más allá de estos autocuestionamientos que debemos hacernos los docentes, no se puede dejar de lado el hecho de que los alumnos ya no sienten culpa de copiar y esto, evidentemente, tiene que ver con las escalas de valores que fueron cambiando desfavorablemente en los últimos tiempos.
Por lo tanto, además de una cuestión didáctica-pedagógica debemos atender a la formación ética que tan en auge está en los nuevos diseños curriculares, pero que poca importancia se le da en la praxis.